Antes de empezar un encargo conviene saber por dónde entra la conversación y cuánto tarda una respuesta. Aquí está el resumen práctico.
Correo
Cuéntame el proyecto, el tipo de pieza y si hay fecha de imprenta. Con eso puedo decirte si encaja en la agenda.
Teléfono
Llamadas de lunes a viernes, en horario de oficina. Si no contesto, dejo el buzón activo y devuelvo la llamada.
Tiempo de respuesta
24 a 48 horas laborables
Los briefs con referencias visuales y plazos claros se responden antes. Consultas genéricas pueden tardar un día más.
Dirección del estudio
Plaza Mojica, 2, 7º B
18276, Piñeiro del Barco
Visitas con cita previa. La mayoría de encargos se resuelven por correo y videollamada.
Cada proyecto sigue un orden parecido, aunque los tiempos cambian según el alcance. Estas son las fases que verás desde que escribes hasta que recibes los archivos listos para imprenta.
Semana 1
Antes de dibujar nada, aclaramos qué hace tu negocio, a quién le habla y qué piezas necesitas de verdad. Si tienes referencias, materiales viejos o un logotipo que ya no funciona, los revisamos juntos. De aquí sale un documento corto con objetivos, entregables y límites del proyecto.
Semanas 2 a 3
Se presentan dos o tres caminos posibles: símbolo, paleta, tipografías y una idea de aplicación. No son bocetos sueltos, sino propuestas que ya se pueden imaginar impresas. Aquí se descarta lo que no encaja y se elige una dirección para desarrollar.
Semanas 4 a 5
La ruta elegida se afina: proporciones del logotipo, combinaciones de color, jerarquías tipográficas y pruebas de aplicación en tarjetas, etiquetas o carteles. Hay dos rondas de revisión incluidas. Los cambios se agrupan por escrito para no perder el hilo ni alargar plazos.
Semana 6
Se entregan los archivos organizados: vectores para imprenta, versiones para pantalla, paleta con códigos y una guía breve de uso. Si el proyecto incluye papelería o packaging, se revisa una prueba de impresión antes de dar el visto bueno. A partir de ahí, el material queda en tus manos.
Los plazos se ajustan si el proyecto es solo un logotipo o si incluye varias piezas impresas. Lo importante es que cada etapa tenga algo concreto que revisar antes de pasar a la siguiente.
Cada proyecto de identidad visual sigue un recorrido parecido, aunque el punto de partida cambie: una panadería que quiere dejar de parecer improvisada, un festival que necesita seis carteles distintos, una tostadora que aún no tiene etiquetas. Estos son los pasos que suelo seguir antes de enviar archivos a imprenta.
Escucho qué tienes en mente: uso real, público, dónde se verá la marca y qué materiales ya existen. De aquí sale un brief escrito, no una propuesta cerrada.
Concreto qué piezas entran: logotipo, paleta, tipografías, papelería, packaging o carteles. También anoto lo que queda fuera para no arrastrar malentendidos.
Trabajo dos o tres rutas visuales con retícula, color y tipografía. Cada una lleva notas de por qué se eligió cada trazo, para que la decisión no sea solo estética.
Dos rondas de ajustes sobre la ruta elegida. Los comentarios se agrupan por escrito para no perder cambios entre versiones ni reabrir lo ya cerrado.
Cuando hay impresión de por medio, se prueban papeles y tintas antes de cerrar. Un coral puede cambiar mucho entre papel hueso y estucado.
Entrego originales editables, versiones listas para imprenta y exportaciones para redes. Incluyo una guía breve para que el equipo pueda usarlo sin depender del estudio.
Si quieres ver cómo se aplica esto en un caso real, revisa la identidad de Panadería La Espiga. Y si prefieres contarme tu proyecto antes de decidir, escríbeme desde contacto.