Desde la primera conversación hasta los archivos que van a imprenta, cada fase tiene un entregable concreto y un momento para revisar. Estos son los tiempos habituales en un proyecto de identidad o papelería.
Días 1 a 3
Recogemos qué hace tu negocio, a quién se dirige y qué piezas necesitas de verdad. Si ya tienes logotipo o papelería en uso, revisamos qué se queda y qué se reemplaza. Al cerrar esta etapa tienes un documento de alcance con entregables y fechas.
Semanas 1 y 2
Miramos el sector, la competencia cercana y los soportes donde va a vivir la marca: rótulo, bolsa, cartel, perfil de redes. Aquí se define la paleta, el par tipográfico y el tono visual. Te enviamos un tablero de dirección para validar antes de dibujar.
Semanas 2 a 4
Presentamos dos o tres rutas de símbolo y construcción tipográfica, cada una con su justificación. Se elige una y se ajusta en dos rondas de revisión. Salimos de aquí con el logotipo cerrado y las variantes para fondo claro, fondo oscuro y tamaño pequeño.
Semanas 4 y 5
Trasladamos el sistema a las piezas del alcance: tarjetas, etiquetas, bolsas, carteles o plantillas para redes. Probamos papeles y acabados con la imprenta antes de cerrar medidas y sangrados. Los cambios de última hora en esta fase suelen mover el calendario.
Semana 6
Entregamos los archivos listos para imprenta en los formatos que pida el taller, más las versiones digitales para web y redes. Incluye una guía breve de uso: colores, tipografías y qué no hacer con el logotipo. Si más adelante necesitas una pieza nueva, partimos de este mismo sistema.
Estas notas evitan malentendidos cuando hablamos de alcance, revisiones o archivos. No son letra pequeña: son el marco con el que trabajo cada encargo.
Una revisión es un conjunto de comentarios agrupados sobre una misma propuesta. Ajustes sueltos enviados por separado durante días se cuentan como revisiones distintas, así que conviene juntarlos antes de responder.
El brief fija qué piezas entran: logotipo, paleta, tipografías, papelería, packaging o carteles. Añadir una pieza nueva a mitad de camino implica reabrir el calendario y ajustar el plan de entregas.
Entrego archivos listos para imprenta y versiones para pantalla. Los editables originales no forman parte del paquete salvo acuerdo previo, porque el sistema está pensado para usarse, no para rehacerse.
Cuando el proyecto incluye papelería o packaging, las pruebas de papel y tinta dependen del taller local. Los tiempos de imprenta no los controlo yo, y los aviso con antelación en el calendario.
Los plazos se acuerdan por escrito al inicio y dependen de recibir el brief completo y las respuestas a tiempo. Si el feedback se retrasa más de lo previsto, la fecha de entrega se desplaza en la misma proporción.
Salvo que pidas lo contrario por escrito, los proyectos terminados pueden aparecer en el portfolio con notas de proceso. Nunca publico material sin terminar ni documentos internos del cliente.